martes, 22 de marzo de 2011

La despedida de un guerrillero

Después de un tiempo desaparecido, vuelvo con esta entrada, a muchos les emocionará, es de un maqui.

Queridos camaradas: Comienzo a escribir esta carta que no se si podre acabar. Se que se aproxima mi fin, pues lo veo en la cara de mis guardianes, y ya estoy presenciando los preparativos de las fieras que se disponen a darse un festín sangriento y precisamente a víspera de Nochebuena. Así son estés llamados católicos. Quiero aprovechar el poco tiempo que me queda y también las pocas fuerzas, pues tengo mi cuerpo guerreado, y la bala de la cabeza por momentos parece que le quiere privar a eses canallas del gozo de verme colgado. (...)


Desde el día en el que me cogieron (sin sentido, porque con vida jamás me dejaría atrapar), no les importó que estuviese casi moribundo. Primero fueron los interrogatorios de 12 a 14 horas hasta que, agotado, perdía el conocimiento. Y cuando vieron que con palabras y promesas nada sacaban de mi, comenzaron las torturas. Ni yo mismo reconozco mis manos y pies. Estuve 15 días que no podía mear más que sangre (...). Al mismo tiempo que casi sin vida me gritaban: Cantas o te matamos!, mi respuesta fue y sigue siendo la misma:  <<la vida podéis quitármela, pero no la dignidad>>. En ese momentos me acordaba de (...) que soy comunistas y guerrillero, y los comunistas no se acobardan, no cantan jamás. Ante eso, que importa perder la vida! (...) Camaradas, me despido de todos, de los que fueron mis compañeros de trabajo, de mis hermanos guerrilleros, de la gloriosa IV Agrupación, y de vosotros, camaradas del Partido. Me despido de mi amada Galicia, por la que doy mi vida, con este grito que saldrá de mi garganta en el último momento: <<Viva el Partido Comunista! Viva la República!>>

Segundo VILABOY MARTÍNEZ. Carta [enviada a la Dirección del PC de Ferrol]. 1-12-1947 [Castellano]

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